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En primer lugar quiero exponer la enorme satisfacción que me produce pertenecer a la Asociación, así como agradecer y reconocer el esfuerzo de los que hacéis posible la concreción de los encuentros.
Con respecto a éstos, decir que me gusta y me parece necesaria la variedad y heterogeneidad que siempre presentan; pero por otra parte, no puedeo dejar de buscar en ellos a Felicidad Orquín y a Ana Pelegrín. Es como un vicio. Lo que me pasa es algo así como con Merlino o Marchamalo, que me he acostumbrado al lujo de tenerlos de forma cotidiana. En fin, decir que me gustaría que no pasara demasiado tiempo sin que merodeen por allí, aunque no sea como conferenciantes, pero el disfrute de verlas, de oirlas, de alimentarnos de ellas, ¡Ay!
El caso de Ana, además, me lleva a exponer la necesidad (y creo que la puedo hacer bastante extensible a otros maestros necesitados como yo) de buenas recitaciones, de la prosodia exenta de pedantería, del placer de degustar y alimentarnos de la música de las palabras, de las entonaciones con las que hemos de cantar la poesía a los niños... aprender de los maestros en esto es un placer que no puedo dejar de desear.
Finalmente, decir que estoy de acuerdo con la opinión de que la Junta se forme con gentes de la zona para realizar un trabajo más operativo; no obstante, ante el esfuerzo y la cantidad de tareas que conlleva la asociación, a lo mejor cabe establecer una bolsa de voluntarios de la que echar mano en caso de trabajos que se puedan apoyar en la distancia, o una llamada a "hacenderas" como dicen en mi pueblo, para trabajar de forma física en momentos puntuales (unos días antes del encuentro, un fin de semana concreto...), todos estamos liados y además los líos varían de un año para otro por lo que no pueden ser previsibles, pero a lo mejor algunos podemos arrimar el hombro de esta manera.
Nada más, un saludo:Elena.
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